Quién conozca a Carlos Marín, hoy director de Milenio, sabe que siempre se burló de los columnistas. “Se creen orientadores sociales” decía siempre.
Hoy, Carlos Marín escribe una columna diaria, en la portada de su periódico.
Y una mala columna.
Ahí sólo descubrimos quiénes son sus amigos y comprobamos que él puede presumir de ser un buen amigo, porque siempre los defenderá. Ahí están los casos de José Luis Soberanes, presidente de la CNDH, o el ex subprocurador José Luis Santiago Vasconcelos.
Lo que es peor es que, preocupado en su columna y en sus apariciones en Tercer Grado, la calidad de Milenio decrece cada día.
Con marín, pues, hemos perdido a un gran reportero y ganado a un mediocre opinador.