Por fin, Carmen Aristegui regresó a la radio.
Y regresó con toda una campaña publicitaria, basada en un hecho: “soy una pobre víctima de la censura y regreso por mis fueros”.
Su primer día al aire repitió una y otra vez su denuncia, en contra de Televisa, grupo PRISA y W Radio.
Sin embargo, en todo el medio periodístico, se sabe que simplemente esta historia es mentira.
Basta revisar algunos detalles:
1.- ¿Cómo se explican que el discurso de Carmen, el último día que transmitió su noticiario en W Radio, no haya hecho una sola referencia a la censura de la que era víctima? Es decir, el 5 de enero tuvo 4 horas al aire para decir lo que quisiera y optó por agradecerle a todos los directivos de Televisa Radio. Apenas llegó a MVS y se quejó. ¿Qué pasó ese año de silencio?
2.- ¿Cuándo ha dado una sola prueba de que fue censurada? ¿Quién lo hizo? ¿Qué temas le pidieron callar? ¿A quiénes le ordenaron no entrevistar?
3.- Si los poderes fácticos (Televisa y todos los malosos que quiean incluir en la lista) fueron tan terribles con ella, ¿cómo se explican que MVS rompió el cerco? ¿Qué ha hecho MVS en toda su historia que demuestre que son más libres que cualquier otro?
Lo cierto es que fue una pataleta de una mujer que abandonó el periodismo y optó por la propaganda. La pataleta de quien sentía que Televisa Radio era de su propiedad y podía hacer lo que quisiera.
No está de más recordar que sus dos grandes revelaciones han sido el caso Zongolica y la “intromisión” de la familia Zavala en el proceso electoral. Y las dos resultaron falsas.
Peor todavía, según las mediciones de rating de 2007, Carmen perdió el 50% de su rating. ¿Quién dice que era la número uno?
¿Quieren más? ¿Cómo se explican que nadie, en todo Televisa Radio, renunció en protesta de la “censura” de la que fue víctima Carmen? ¿No será por que la conocían, sabían de sus caprichos?
Lo que está claro es que Carmen ha optado por mentir para venderse mejor. Y eso es, simplemente, deshonestidad.